A veces hay demasiado ruido. Ruido de nuestras emociones, de los miedos, de las pasiones, de las expectativas de los demás y de todo lo que la sociedad nos hace creer que “deberíamos” hacer. Y en medio de todo eso, perdemos claridad sobre nuestro propio camino.
Eso fue lo que viví antes de mi sesión con Ángela Peña. Y lo más valioso de este proceso fue sentir cómo, poco a poco, todo empezó a ordenarse. No porque alguien me dijera qué hacer, sino porque Ángela tiene la capacidad de ayudarte a escucharte con claridad, a conectar con lo esencial y a volver a ti.
Salí de la sesión con más paz, dirección y certeza. Como si las piezas volvieran a encajar. Gracias, Ángela, por crear un espacio tan profundo, humano y transformador.